Como futuro
profesor, no puedo evitar sentirme un poco inseguro. Y lo digo sin dudas, mi
experiencia hasta ahora es mixta, por un lado me consta que hay corrientes de
cambio y de innovación pero por otro lado oyes a la contraparte, los que llevan
en la trinchera muchos años, aguantando todo tipo de esperpentos tanto de los
diferentes ejecutivos como de la propia sociedad y me viene a la memoria las
palabras del antiguo corresponsal de guerra y hoy exitoso escritor, D. Arturo
Pérez Reverte: Es mejor ser joven, creer
en buenos y malos, tener sólidas piernas, sentirse protagonista implicado y no
simple testigo. A partir de los cuarenta, en este oficio te vuelves
condenadamente viejo. (Territorio Comanche)
Reverte en ese
momento, contaba a modo de ficción sus experiencias como corresponsal de guerra
destacado en ese momento como trabajador de TVE, aunque en esa obra, la
historia la define como ficción.
Aquí no hay
ficción, aquí tenemos una nueva reforma educativa que aún no se ha integrado y
que muchos la ven un atropello, otros no tanto, lo cierto es que en lo que
afecta al derecho a la educación de la ciudadanía no se ha avanzado. Se sabe
que hacen falta más profesores, se sabe que hacen falta más colegios, se sabe
que hacen falta más recursos y no precisamente materiales. Lo que yo creo
realmente, es que se debe invertir también en el respeto, en la autonomía y en
el poder que debe ostentar un profesor dada la importancia de su función. Eso
sí, ser profesor es una gran responsabilidad y no todo el mundo está capacitado
para ello. Oye, aprovechemos que somos jóvenes, que tenemos sólidas piernas,
seamos los buenos, cambiemos esto, exijamos más, demos más.

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